déjalo que muera
como se muere todo
sin reproches
sin odio ni rencor
de la forma más elegante
y más apacible
tu cuerpo
es la ausencia
el templo donde hablo
con esa imagen
que no eres tú
apartarse del mundo
o cómo suicidarse
de a poquitos
variaciones sobre natacha
arranqué de tu voz
todas las sombras
y ahora soy extranjero
en ti y en mí
y en esta quietud
tan desordenada
la paz
es
contigo
azul y azul y azul
y cuando vuelvas
más azul encendido
sobre cielos y brisas
y soles azulados
humeando guirnaldas
de -nunca olvides, niña
que el azul fue una excusa
a veces todos los miedos
brotan y salpican
ahí, donde nada había
un mar inesperado