sólo algunos apestados
saben apoyar la frente
en este muro
con cierta distinción
tus pequeños pies
siempre sucios
señalan viejas cumbres
donde hundir los tobillos
en el hielo más negro
y entre tanta tormenta
olvidé preguntarte
si tienes algún nombre
o si tienes cosquillas
¿tienes?
y buscar el daño
y amar
y sin embargo
así, con esa rabia
como si apuñalaras su cadáver
mi esposa es muy dulce
y mudita
se expresa por los codos
y guarda en su silencio
mucha más elocuencia
que un tratado de ternura
déjalo que muera
como se muere todo
sin reproches
sin odio ni rencor
de la forma más elegante
y más apacible
tu cuerpo
es la ausencia
el templo donde hablo
con esa imagen
que no eres tú
apartarse del mundo
o cómo suicidarse
de a poquitos