y ahora qué

si hasta repugna escribir
mientras tú fotografías
las ramas, las nubes, las cosas
detienes otro mundo
que se enfría y se agota
y muere anquilosado
y otra vez esa inercia
la expresión asustada
el esfuerzo servil de amar a quien no amas
y el no atreverte
ese dejarse ir helándose en los labios
en una mueca rota
que ni siquiera simula
ser sonrisa
y todo para qué
para qué
qué 
los días tristes

este es otro de esos días tristes
lo sé porque me despierto pensando en ti
y encima llueve
y un rumor de abandono cuchichea entre los charcos
y estremece y allá arriba
en lo alto
el vuelo gris perla de algunas gaviotas
desluce un cielo sucio, en llanto y magullado

rompen olas fotogénicas contra las rocas -¡oh, mira!
contra los eucaliptos de riazor
ya sin besos, sin abrazos 
corren los paraguas hacia los soportales
sonríen, qué aventura
dicen que la flota pesquera permanecerá amarrada a puerto
debido al fuerte temporal
en los muelles
en los bares
y no pensará en ti
es lo que dicen
y también es precisamente
lo malo de los días tristes
esa desganada insistencia