qué delicia
recibir una bala
en esta cabeza
que no deja de arder

stendhal
inevitablemente
dentro de poco
lloverán sobre ella los anónimos
le reprocharán mis frecuentes visitas
acaso se permitan la calumnia directa

stendhal
me miro las manos
para no pensar
también el dorso
quizá debería pintar mis uñas
de algún color vistoso
imaginarme ese color
y luego otro, y otro más
y mirarme las manos
y no pensar
no puedo decir
que hayas destrozado mi vida
pero agradezco tu dedicación
y tu esfuerzo
porque ya no me escribes
me acodo en cada alféizar
a contemplar... qué
nada, sólo gente
sólo hijos, mascotas
soles, lunas, otras estaciones
y este mar que retuerce hacia ti
su musgo descolorido
las raíces, los pequeños brotes
de una piedad distinta
mi
deseo
está
                              lejos
otra elegía

ya es verano ¿sabes?
y tú cuidas tristezas
das paz a un moribundo
y a mí sed desmedida
de versificador
eres ángel de otros
bajo un cielo vencido
que salpica cristales
de cobalto y azul
a lo lejos los niños
cavan hoyos de arena
y no piensan en nada
sólo en velas y sal
porque es verano al fin
aunque tú no lo sepas
y es tan verano, amor
tan profundo en desganas
que ni el mar tiene olas
ni la tierra deseos
y si escarbo en lo hondo
ni siquiera te espero