mis sueños son horribles
de inquietos demonios
y entes malencarados
que acechan tras las puertas
en oscuros pasillos
pero hoy estabas tú
desnuda entre mis brazos
no, de verdad, no es eso
y besaba tu cuello
tu vientre que esperaba
no importaba de quién
porque tú sonreías
y todo sonreía
y pensé que es muy triste
nunca sueño contigo
mi culpa es descuidarte

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