me miro las manos
para no pensar
también el dorso
quizá debería pintar mis uñas
de algún color vistoso
imaginarme ese color
y luego otro, y otro más
y mirarme las manos
y no pensar
no puedo decir
que hayas destrozado mi vida
pero agradezco tu dedicación
y tu esfuerzo
porque ya no me escribes
me acodo en cada alféizar
a contemplar... qué
nada, sólo gente
sólo hijos, mascotas
soles, lunas, otras estaciones
y este mar que retuerce hacia ti
su musgo descolorido
las raíces, los pequeños brotes
de una piedad distinta
mi
deseo
está
                              lejos