entonces me miró y dijo:
-escucha ¿sabes por qué
aún no estás con esa mujer?
porque hay una ley que prohíbe
estar con la mujer que amas
¿entiendes?

seguía mirándome
con esa molesta insistencia
de los que reconocen tu herida
pero no había niños correteando
ni pájaros ni gatos
ni bosques frondosos
ni un mar con su oleaje
y sus embarcaciones
y un trágico naufragio
ni el más pequeño riachuelo
ni siquiera el inapreciable zumbido
de alguna luciérnaga
a veces resulta muy difícil
encontrar una buena distracción

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