un poema nada circunstancial

porque es nueve de mayo
debería envolver algunas palabras
en papel de regalo
y devolverte algo del calor, del consuelo
que sólo tú me dabas ¿te acuerdas?
cuando me brotaba tristeza hasta de las manos
me crecía, desconchaba paredes
y era una agonía escribir -sylvia-
mientras la ciudad rompía en temporales
y yo
te llamaba para escuchar tu voz
una vez, y otra, muchas veces
y es que parecías a salvo, lejos
me hablabas desde algún refugio tan cálido
que durante esos minutos, quince, treinta
yo me sentía acompañado, protegido
quizá embalsamado
con esa moneda entre los labios
me calmaba oírte decir -no te preocupes...
-ahora van a cambiar las cosas...
-todo va a ir bien, ya verás...
y te creía
te creía y te creo
en fin, aquí estoy, mi única amiga
un tanto ridículo, y a medio encolar
con este ramillete de excusas
intentando evitar esa hueca cortesía
ya sabes, lo de... gracias, un beso
cumpleaños feliz y todo eso
 

1 comentario:

  1. pero cuántas mujeres han cortejado el aura de tu cuerpo?
    o,
    cuánto amor has derrochado a tu alrededor?

    me sorprenden mucho tus relatos sobre campos afectivos, sin duda, me sorprenden y ronroneo algunas envidias

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