ese dolor oscuro

ahora conozco ese dolor oscuro
que anida en las manos que no acarician
y en los brazos que no abrazan
y en los labios que no besan ni sonríen
y el recuerdo de aquella maleta enorme
inmensamente verde
que compraste en los chinos
con capacidad para esas dos vidas
la tuya, también la mía
que tú arrastrabas
y hasta la estación se hacía pequeña
se encogía, y callaba
porque nos quedaban lágrimas, promesas, palabras
súplicas apresuradas
y trenes que partían somnolientos
destemplados
en un amanecer de ojos que te buscaban
que aún te buscan
y ya duelen de no verte 

3 comentarios:

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  2. andrés, espero que no hayas pasado por esa situación, aunque es muy creativa...

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  3. Ser sensible es una cosa puñetera y al mismo tiempo un don. Quizás la clave esté en el equilibrio; en ir templando nuestro corazón o nuestra cabeza, no se cual de los dos órganos albergará los sentimientos y la inspiración.
    Un saludo

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