y ahora qué

si hasta repugna escribir
mientras tú fotografías
las ramas, las nubes, las cosas
detienes otro mundo
que se enfría y se agota
y muere anquilosado
y otra vez esa inercia
la expresión asustada
el esfuerzo servil de amar a quien no amas
y el no atreverte
ese dejarse ir helándose en los labios
en una mueca rota
que ni siquiera simula
ser sonrisa
y todo para qué
para qué
qué 

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